miércoles, 28 de enero de 2015

¿PARA MANTENER LIMPIA LA CIUDAD? (2)


(Sánchez de Bustamante al 700)
 
Es cierto que Buenos Aires es una ciudad bastante sucia.  Y que mucho se debe a los precarios servicios de limpieza. Pero...hagamos un poco de autocrítica.  Como vemos en este cartel, "Robin Hood" está llamando la atención sobre los malos hábitos de los vecinos de esta ciudad, que bien podrían evitarse si lo que queremos es contruir entre todos un medio más limpio y ordenado para vivir.
En la Argentina muchas veces se protesta a grito pelado pidiéndole al gobierno que se encargue de esto o aquello. En muchos casos la queja tiene razón de ser, y el responsable es el gobierno. Pero están todas estas pequeñas y no tan pequeñas costumbres cotidianas que, de mejorar, contribuirían a una convivencia más grata para todos. Empecemos por nosotros.

POR LA AUTOESTIMA FEMENINA

(Coronel Díaz al 1700)

Necesitamos más cartelones como este, mujeres...¡Tan maltratada está la autoestima femenina...! No hay más que mirar las modelitos photoshopeadas de las revistas, los avisos televisivos donde nos alientan a usar tal desodorante, tal crema o shampoo, comer tal o cual cosa si queremos ser atractivas, para sentir que no valemos nada si no nos adaptamos al modelo de mujer que nos venden.  Por eso, está bueno dar con cartelería comercial como esta que apela con humor a mejorar la opinión que tenemos de nuestros propios cuerpitos.

domingo, 18 de enero de 2015

ESCAPE ARTÍSTICO




(Billinghurst y Gorriti)

Ambas vidrieras (la primera, sobre Billinghurst; la segunda, sobre Gorriti) no atraerían normalmente la atención de un transeúnte por los artículos que tienen en venta estos negocios (bicicletas, uno; sanitarios, el otro). Tal vez por eso (o a pesar de eso), sus dueños o vidrieristas tuvieron su escape artístico y salieron de lo común del rubro.  Están uno muy cerca del otro: ¿se conocerán? ¿se habrán inspirado mutuamente? Como sea, estos escapes artísticos son una brisa de aire fresco para quien pasa apurado y, de repente, debe detenerse a mirar los detalles poco comunes e ingeniosos.