jueves, 17 de marzo de 2016

LA PELÍCULA "ME CASÉ CON UN BOLUDO": ¿VIOLENCIA DE GÉNERO O VIOLENCIA POLÍTICA?

Corrientes al 3400

Ni bien vi por primera vez el afiche de esta nueva peli argentina, me dije: "¡Guau!" Tenía razón quien dijo que la palabra que más nos identifica hoy a los argentinos es, efectivamente, "boludo". Ya casi no sirve para insultar a alguien, porque se ha convertido prácticamente en un accesorio (o en un reemplazo) del tan nuestro "che". "Che, boludo" o, directamente, "boludo", ya no se toma como un insulto sino como un vocativo: un reemplazo del nombre de la persona a quien nos dirigimos. Y últimamente su pronunciación ha virado al "bolúo" y "bolúa".
Eso por un lado. Luego, oí el disparate de que un periodista se estaba preguntando en Twitter si este título no era violencia de género "al revés". Qué fácil y rápido saltan algunos cuando son tocados en su masculinidad...Me pregunto si se hubieran hecho alguna objeción si el título hubiera sido, en cambio, "Me casé con una trola". Algunas feministas hubieran levantado su voz, nadie les habría prestado atención, y a otra cosa: total, estamos acostumbradas a que los medios (publicidades incluídas) nos maltraten con el sólo fin de vender.
Disparate también porque hablar de un pequeño sopapo al ego masculino cuando diariamente muere, mínimo, una mujer por día a mano de su pareja, ex pareja, o psicópata desconocido, sólo por el hecho de ser mujer, me parece una canallada.
Y ahora veamos por qué esto de "violencia política". Al pasar por este afiche de la foto en particular, noté una inscripción que alguien hizo anónimamente: en la frente del actor, "PRO", identificándolo así con un partido político con el que se supone simpatiza. Y luego, la continuación al título: "x q' se casó con vos", en referencia a la actriz identificada con el kirchnerismo.
Pero como ven, mi perro no se detuvo en estas disquisiciones al ver el afiche, y simplemente levantó su pata para mearlo. 
Ah... Y esta mañana escuché en la radio que la peli no está tan mal...

lunes, 14 de marzo de 2016

VECINOS, HARTOS DE PISAR CACA, RECURREN A LA INTELIGENCIA PERRUNA

Pringles, entre Sarmiento y Bogado

Ya habrán visto varios de estos carteles. Hay quienes ya perdieron toda esperanza de siquiera un atisbo de comunicación entre humanos. Porque (seamos realistas) que existan cada vez más medios electrónicos para ponernos en contacto no significa que nos estemos diciendo algo, ni que escuchemos mejor que antes. Por eso, hay vecinos que apelan al viejo papelito manuscrito, y no ya para comunicarse con sus congéneres, sino con sus mascotas, sin por ello culparlas del estropicio que dejan sus dueños en las callecitas de Buenos Aires. Que, como ya dijo un tango, tienen ese "qué se yo, ¿viste?"