En el corazón de este rinconcito porteño hay una escuela pública...aunque debo decir que no la fotografié, ya que su enrejado la afeaba bastante y no llamó mi atención. Pero se ve que los murales (en muy mal estado de conservación, por cierto...una lástima) fueron hechos por los alumnos de esa escuela.
Lugares tranquilos dentro de la ciudad, que parecen parte de un mundo más antiguo y calmo.
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